Lejos, donde se pierde el nombre
Entre cada amanecer…un secreto
Donde los deseos cuelgan de los árboles
Donde las palabras son céfiros
Te veo en el río, pero tu no estas
Seis pétalos a través de tus ojos tristes
Sumergirme hasta morir para estar ahí
Recoger las de violeta y dejarte
Para verte bajo el alba aunque no estés
Olerlas al despertar y caer en tus brazos
Sonreír al cielo de donde vienes
acariciar tus labios y sentir los míos
ver tu sonrisa y desfallecer al atardecer
Treparme al árbol y recoger lo que
escribí en sus hojas, libro rojo
que cuelga en él, y envenenarte.
Caminar sobre tu pelo
y resbalar por tus pestañas
Soplarte al oído y descubrirlo al amanecer,
Abrazarte cuando el color de los días se
va tornando un tanto sepia y
te ocultas detrás del velo gris
Días áridos… ya no estas,
Se marchitan lentamente perdiendo su aroma
Como yo a ti… el viento es frío
Morir pensando en ti
Cuando nunca estuviste
Llenar un río de lágrimas
Y volverte a ver
Porque nada es hasta que se pierde
Nada es mientras se quiere
En aquel lugar.
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